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Información Científica

Última actualización [05/04/2010]


Lee la investigación completa

El consumo riesgoso y dañino de alcohol y sus factores predictivos en adolescentes estudiantes del bachillerato

L. Rosa Díaz Martínez, Alejandro Díaz Martínez, Carlos A. Hernández-Ávila, Héctor Fernández Varela, Cuauhtémoc Solís Torres, José Narro Robles.

MEXICO

Se ha observado en México, durante los últimos años, una tendencia al alza en la prevalencia del consumo de alcohol en la población adolescente. De esta manera, de 1990 al 2002, entre los jóvenes de 12 a 17 años de edad, la prevalencia del consumo de bebidas embriagantes durante los últimos 12 meses se elevó del 27.6% al 30% (Tapia-Conyer et al., 1990; Medina-Mora et al., 2003).

A pesar de que en México es ilegal el vender y/o distribuir bebidas alcohólicas a la población menor de 18 años, el consumo de alcohol entre los adolescentes mexicanos ocurre comúnmente.

Lo anterior es particularmente notorio entre los adolescentes que radican en las zonas urbanas, quienes, en comparación con sus contrapartes de las comunidades rurales (14.0%), experimentan una prevalencia más elevada del consumo de alcohol durante el último año (31.0%) (Medina- Mora et al., 2003). Esto se debe probablemente a varios factores tales como una fácil y mayor disponibilidad de alcohol, un mayor poder de compra, un mayor acceso a bebidas embriagantes, una mayor exposición a actividades de alto riesgo, así como a peculiaridades del entorno familiar y cultural de los jóvenes en las zonas urbanas del país.

Entre los adolescentes mexicanos también se ha descrito que, aunque a nivel nacional el consumo de alcohol durante los últimos 12 meses afecta con más frecuencia a los hombres (35.1%) que a las mujeres (25.4%), esta diferencia de género es menos marcada entre los adolescentes de ambos sexos de las ciudades. Así, en comparación con los jóvenes de las comunidades rurales, donde el consumo de bebidas alcohólicas afecta a dos hombres por cada mujer, en las zonas urbanas éste sólo afecta a 1.39 hombres por cada mujer (Medina-Mora et al., 2003).

Por lo que toca a los patrones de consumo de bebidas alcohólicas considerado como problemático, la Encuesta Nacional de Adicciones (ENA) (Medina-Mora et al., 2003).

Sugiere que, a pesar de su corta edad, estos problemas tampoco son infrecuentes en la población adolescente. Así se describió que en México, un total de 795 573 jóvenes de entre los 12 y 17 años (8% de la población adolescente del país), incurrió en el consumo descontrolado (consumo de cinco o más copas por ocasión) al menos una vez durante el último año. También se reportó que la presencia de tres o más síntomas de la dependencia al alcohol afectó a un total de 281 903 jóvenes (3% de los adolescentes mexicanos) (Medina-Mora et al., 2003).

Es también conocido que el consumo de bebidas embriagantes se relaciona con las principales causas de morbilidad (los accidentes y la violencia) en la población adolescente (Celis de la Rosa, 2003). Dichos problemas se traducen en niveles elevados de utilización de servicios, en traumatismos y en fracturas, y representan un alto porcentaje de los egresos hospitalarios en esta población (Celis de la Rosa, 2003). Además, es común observar que el consumo de bebidas embriagantes impacta negativamente otros ámbitos del desarrollo de estos jóvenes: interfiere con su desempeño académico, facilita su involucramiento en actividades sexuales de alto riesgo, retrasa y/o detiene sus procesos de madurez y desarrollo físico y cognoscitivo, y promueve y/o facilita su involucramiento en conflictos familiares, conductas antisociales y/o en comportamientos francamente criminales.

Igualmente, entre los jóvenes de 12 a 17 años, el consumo de alcohol se relaciona significativamente con las principales causas de muerte (el homicidio en los hombres, el suicidio en las mujeres y los accidentes de tránsito en ambos sexos). De esta manera, las mayores tasas de mortalidad debida a estas causas ocurren en aquellos jóvenes que muestran una mayor prevalencia de consumo de alcohol

(Celis de la Rosa, 2003).

Un grupo de adolescentes que ha sido el foco de interés en la bibliografía sobre los problemas por consumo de bebidas embriagantes y otras substancias adictivas, ha sido el de los estudiantes de nivel medio y medio superior. La evidencia publicada en México sugiere que estos jóvenes experimentan una prevalencia elevada de consumo de alcohol. Así, en la encuesta más reciente representativa de estudiantes de este nivel, la Encuesta de Estudiantes de Nivel Medio y Medio Superior de la Ciudad de México (EENMMS) (Villatoro et al.,2003), en la que se examinó a 10 659 estudiantes de secundaria y bachillerato del Valle de México, se encontró que el consumo alguna vez en la vida y el consumo durante el último mes de bebidas etílicas afectó respectivamente al 65.8% y al 35.2% de los encuestados. Llama la atención que la frecuencia del consumo alguna vez en la vida reportada por la EENMMS es considerablemente mayor entre los estudiantes de secundaria y bachillerato que en los adolescentes de la población general urbana (39.8%) (Medina-Mora et al., 2003). También, a diferencia de lo descrito por la ENA entre los adolescentes de la población general, en la población estudiantil del nivel medio y medio superior no se encontraron diferencias de género en la frecuencia del consumo de alcohol alguna vez en la vida (hombres: 65.6% y mujeres: 66.1%), lo que sugiere que en México las estudiantes de estos niveles educativos serían, a la par que sus contrapartes del sexo masculino, una población de alto riesgo para el desarrollo de problemas derivados del consumo de alcohol.

Aunque la EENMMS también reportó que casi uno de cada cuatro estudiantes (23.8%) de secundaria y bachillerato incurrió en el consumo descontrolado al menos una vez al mes, hasta lo que nosotros sabemos, se desconoce cuál es la prevalencia en esta población de otros patrones de consumo problemático de alcohol (consumo riesgoso y dañino, consumo dependiente) y por ende, si existen diferencias entre la población estudiantil y los adolescentes de la población general en cuanto a la prevalencia de tales problemas.

En este contexto, y dada la importancia de documentar la magnitud de los problemas por uso de alcohol y otras sustancias adictivas en los jóvenes mexicanos, sería relevante determinar en los estudiantes del bachillerato, la frecuencia del consumo riesgoso y dañino de alcohol (CRDA), así como elucidar las variables que influencian el riesgo para el desarrollo de este problema.

El CRDA se define como un patrón de consumo de bebidas embriagantes que se sitúa en un continuum de severidad, que coloca al sujeto en riesgo de desarrollar problemas de salud y/o que puede desembocar en francas complicaciones físicas y/o psicológicas (accidentes, victimización, violencia, dependencia al alcohol, etc.).

La prueba Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT), desarrollada por la Organización Mundial de la Salud, es actualmente el único instrumento diseñado específicamente para identificar el CRDA (Saunders et al., 1993). En México no se cuenta con estimaciones del CRDA en la población general adolescente o en poblaciones de estudiantes de nivel medio superior. Sin embargo, en un estudio que examinó con el AUDIT a 45 117 derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) (Morales-García et al., 1992), se encontró que el CRDA durante el último año fue relativamente común entre los jóvenes en edad de recibir educación de este nivel, reportándose una prevalencia del 12.9% en el grupo de 12-19 años de edad.

En el trabajo que se presenta aquí, nos propusimos evaluar la frecuencia y los factores de riesgo demográficos para el CRDA en una muestra de estudiantes mexicanos del bachillerato.

De manera específica, nos propusimos: 1. Estimar la prevalencia durante el último año del CRDA en los estudiantes de primer ingreso al nivel bachillerato de la UNAM y 2. Evaluar en esta población la influencia de las variables sociodemográficas y familiares en el riesgo para el CRDA.

Para lograr lo anterior se estudió una muestra mayoritaria de los estudiantes de primer ingreso en las nueve preparatorias y en los cinco Colegios de Ciencias y Humanidades que comprende el sistema de educación media superior de la UNAM ubicados en el área metropolitana de la Ciudad de México.

 

Se anexa documento completo en pdf.

FUENTE:
Salud Mental Vol: 32 ( 6 )

http://www.inprf-cd.org.mx/revista_sm/citas.php?id=1329&PHPSESSID=e9440e41fbb48746b64282d4f40857a2

 

 

 






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