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Claves para prevenir, detectar y actuar ante el consumo de alcohol y otras drogas.
13/11/2019
Gema Londoiro
Desde el día 11 de noviembre y hasta el 17, tendrá lugar el II Congreso Online gratuito para padres, Convivir con un adolescente. Misión posible. La psicóloga de la FAD (Fundación de ayuda contra la drogadicción) Rocío Paños, una de las ponentes del II Congreso Internacional Gratuito Online gratuito para padres, Convivir con un adolescente. Misión imposible, explica en este artículo cómo prevenir, detectar y actuar ante el consumo de alcohol y drogas por parte de los adolescentes.

Según la última encuesta ESTUDES (encuesta realizada a estudiantes de enseñanzas secundarias de 14-18 años por el PNSD 2016/17), la sustancia más consumida es el alcohol (un 78,6% la ha consumido en el último año y un 63% lo ha hecho en el último mes), seguida del tabaco y del cannabis. El consumo de alcohol, además de por ser la sustancia más consumida, también destaca por su forma de consumo, siendo esta en forma de atracón (el llamado binge drinking) en porcentajes muy altos, lo que supone un riesgo importante para el cerebro en desarrollo de la población adolescente. Estos datos deben servirnos, no tanto para alarmarnos, sino para reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos todos los agentes educativos (padres y madres, docentes, personal sanitario, publicistas) en la educación y prevención de las y los menores.

El consumo de drogas tiene unos claros efectos en el desarrollo cerebral, funcional y social de los adolescentes.

A grandes rasgos, el consumo puede producir dificultades en la concentración, en la resolución de problemas, puede producir pérdidas de memoria, puede conllevar problemas familiares o escolares, y aumenta claramente las probabilidades de tener un accidente, o de llevar a cabo un comportamiento de riesgo (por ejemplo una conducta sexual de riesgo). Pero ¿cuáles son los principales factores de riesgo para iniciar un consumo? Si nos fijamos en aquellos vinculados a la propia persona, serían, entre otros, una baja autoestima, una elevada búsqueda de sensaciones, una baja tolerancia a la frustración, una actitud favorable hacia el consumo de drogas, la propia etapa de la adolescencia, donde existe una búsqueda de identidad que puede favorecer que se lleven a cabo conductas de riesgo, o el egocentrismo social propio de la adolescencia. Poniendo el foco en un nivel más social, algunos de los principales factores de riesgo son la presión del grupo de iguales, un ambiente familiar desestructurado, el fácil acceso a las sustancias o la publicidad de las drogas legales.

Esto puede contestar en parte a la pregunta de por qué consumen los adolescentes. Pero se pueden definir además dos razones fundamentales por las que el consumo en esta etapa vital es tan mayoritario:

-Porque aporta unos claros beneficios, siendo el principal el de sentirse parte de su grupo de iguales (el mayor riesgo para un adolescente es el de verse excluido de su grupo. Si para evitar este riesgo, tiene que consumir, es muy probable que lo haga).

-Por la experimentación, dado que están en una etapa de constante búsqueda y, para ello, las drogas les pueden aportar muchas sensaciones nuevas.

¿Qué se puede hacer desde la familia?

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‘Desde la familia se puede hacer mucho para prevenir’ señala Rocío Paños, ‘entendiendo la prevención no solo como el no consumo, sino también como que empiecen a consumir a edades más tardías, que el consumo ocupe un lugar secundario en la vida del adolescente o que consuman durante menos tiempo’.

Es fundamental ofrecer un clima familiar afectivo adecuado en el que se lleven a cabo factores de protección como, por ejemplo:

-Promover una buena comunicación en la que prevalezca la escucha activa, los mensajes “yo” y los espacios comunes para poder compartir.

-Tener un sistema de normas y límites claro y coherente.

-Ser buenos modelos para nuestros hijos.

-Llevar a cabo un estilo educativo democrático, donde haya un alto grado de afecto pero también de control.

-Fomentar valores prosociales como el compañerismo, la solidaridad, y el diálogo, son algunos de los factores de protección que podemos llevar a cabo desde la familia.

¿Qué hacer si nuestro hijo llega borracho a casa?

Lo primero que debemos hacer es posponer la conversación hasta el día siguiente, cuando no esté bajo los efectos del alcohol. En ese momento le preguntaremos, de la manera más abierta posible, qué ha pasado. Vamos a intentar escuchar de manera activa, sin juzgar, y empatizar con lo que nos cuente. Por último, intentaremos establecer las consecuencias de ese acto de manera común llegando a un acuerdo.

Otra situación frecuente que puede ocurrir es la sospecha o certeza de que existe un consumo esporádico de alguna sustancia, como podría ser el cannabis. En este caso, evitaremos cualquier comportamiento que invada su intimidad, buscando espacios de diálogo y de escucha activa para intentar entender por qué y para qué está consumiendo. Si la situación de consumo continúa o no sabemos bien cómo actuar, lo recomendable es buscar ayuda profesional. En un primer momento podemos llamar al Servicio de Información y Orientación de FAD que dispone de un teléfono gratuito (900 16 15 15) activo de lunes a viernes de 9:00 a 21:00h donde nos pueden asesorar sobre qué hacer y dónde acudir.

A modo de resumen, podemos señalar tres aspectos clave para actuar de manera eficaz en la prevención:

. Estar presentes en la vida de nuestros hijos.

. Promover un clima familiar positivo.

. Cuidarnos para estar bien, ya que eso va a repercutir directamente en nuestros hijos adolescentes.

Fuente: La Razón (España)    
Categoría: PROGRAMAS DE PREVENCION    





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e. e. Las personas casadas
f. f. Las personas de la tercera edad
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